top of page
Buscar

THOM BROWNE FW23: De otra galaxia

  • Foto del escritor: Redacción Folie
    Redacción Folie
  • 16 feb 2023
  • 2 Min. de lectura

Sobre una pasarela estrellada contra un avión, Thom Browne presentó una colección inspirada en 'El Principito' del aristócrata francés Antoine de Saint-Exupéry.

Sobre el biplano había planetas y estrellas suspendidos como linternas; y a su alrededor, sillas blancas en círculo. El decorado transportaba a los asistentes a un desierto gris, situado en algún lugar entre la Tierra y el espacio. Aunque catastrófico, era una belleza sin limites.


Las luces se atenuaron y una voz en off dejó clara la alusión del espectáculo a El Principito, mientras las famosas palabras del autor Antoine de Saint-Exupéry resonaban por todo el recinto: "Sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos". Siguiendo el argumento de la novela, un etéreo piloto y el Principito homónimo maniobraron con cautela por el arenoso escenario.


Los abrigos de hombros caídos, confeccionados en tweed con cinta de grosgrain, se combinaban con otros similares confeccionados en gasa y mohair peludo, mientras que los abrigos deportivos se mezclaban con tejidos a juego. Los pantalones y las faldas eran "superbajos" y estaban confeccionados en su mayoría con diversas versiones de gruesos tejidos de punto gris. Destacan el bolso Clock Hector, que marcaba la hora en los brazos de las modelos, y los tacones, que utilizaban relojes para dar altura.

La reconstrucción definió los looks posteriores, titulados "Los asteroides". Los trajes se acuchillaron, mezclaron, remodelaron y drapearon de forma poco convencional. Las camisas encontraron un nuevo significado en los vestidos, y las corbatas cumplieron nuevos propósitos estilísticos en lugares inusuales. Los bordados de estrellas fugaces aparecieron cosidos a mano en trajes convertidos en camisetas convertidos en vestidos de franela de lana a rayas, mientras que otras formas clásicas se dieron la vuelta o se volvieron del revés. Las voluminosas botas de astronauta reforzaron la mentalidad sobrenatural de la línea.



Pero no todo iban a ser venganzas veladas. El final más dulce del espectáculo llegó cuando Browne salió a saludar y llevó una caja de bombones en forma de corazón a su marido Andrew Bolton. Un cuento de hadas sobre una intergalaxia romántica.

Comments


bottom of page