CARTA DEL DIRECTOR: SE CUECE
- Pablo Aragón Blanco
- hace 18 horas
- 2 Min. de lectura
Hoy estoy más que feliz. Y no sé el porqué. Bueno, si lo sé. Y aunque no haya pasado nada remarcable, ni tan siquiera sea una fecha especial que recordar, quiero hacer el anuncio que todos estábamos esperando.

Llevo ya un tiempo ilusionado y con unas ganas locas de gritar al mundo todo lo que se viene, a veces incluso lo hago (y me voy un poco bastante de la lengua), pero es que nada me hace más feliz que tener un desafío inexplorado y una nueva realidad por descubrir. Ya más de una persona ha alabado incluso la pasión con la que hablo de este nuevo proyecto, uno que creo que ha llegado el momento de ir dejando constancia.
A fuego lento y con un mimo digno del tratado de la seda natural, se está cociendo la primera edición impresa de Folie Magazine. Tras mucho esfuerzo y trabajo en la parte digital, hemos querido expandir nuestros horizontes. Era el siguiente paso en mi lista invisible de pasos a seguir.
Era un secreto a voces mi determinada predilección por el olor al papel recién impreso o a la primera apertura de ese libro que huele a nuevo. También a la innegable adoración por lo que es la creatividad a espuertas que supone la creación de una revista o libro desde 0. Es dejarte el alma, la mente y otras muchas cosas que quitarían romanticismo a tal hazaña.
Tuve mis dudas en el pasado. Temía el salto a este vacío, la indecisión de sí sería capaz de remar tan fuerte en esta industria cuya competencia es voraz. Pero una tarde de enero decidí marcar el teléfono al que acudo pidiendo consejo profesional. La que fuese mi jefa y actual mentora siempre tiene las palabras adecuadas ante cualquier situación. Tras escuchar atentamente cada una de mis preguntas y dudas existenciales pronunció las cuatro palabras que se han convertido en mi mantra: “Quién no crece, decrece”.
Obviamente ese era el impulso que necesitaba, la soga imaginaria que me llevaba a lugares remotos. Era la segunda vez que me ponía a los mandos de un proyecto de tal calibre y la primera vez el llamado fracaso llamó a la puerta. Aun habitan en mí los fantasmas de la derrota y a día de hoy sigo sin poder mirar el dorso de mi brazo derecho. Esa letra tatuada sigue siendo un punzón en lo más hondo de mi ser.
Pero ahora hay una gran diferencia. No tengo miedo a perder. He luchado y he creído. Me he levantado y he vuelto a nacer. Miro al futuro con esperanza y una media sonrisa de tonto enamorado por el porvenir. Se vuelve a abrir el círculo.
pD- La foto es el #bts de la primera portada de Folie Magazine, nuestro más que querido Álvaro Mel.
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